Leyendas cortas del pantano

Leyendas cortas del pantano

Me puse a buscar unas leyendas cortas en la red, pues mi hermano menor ocupaba varias de estas crónicas para una tarea. Me sorprendió hallar varias páginas especializadas en este tema.

A pesar de ello, pude notar que en muchos de estos sitios las historias se repetían, por lo que decidí crear mis propias leyendas cortas, como la que les comparto enseguida.

Sucedió hace muchísimos siglos en un pantano de un pequeño pueblecito. Ahí no había disputas entre las distintas criaturas, ya que todos sabían el lugar y la función exacta que debían desempeñar.

Por ejemplo, los insectos se encargaban de arrollar a los demás con su zumbido. Las serpientes a pasear por la tierra camuflándose para jugar al escondite etc.

Mientras tanto, un sapo cuidaba celosamente de sus hijos, puesto que su mujer había viajado a otro lugar para conseguir comida. Los renacuajos se encontraban subidos en un pequeño lirio y todo parecía estar bien.

Sin embargo, el sapo fue distraído por un ave quien le empezó hacer plática. La conversación se tornó tan amena que el batracio se olvidó por completo de su encomienda y se fue a la orilla del lago para seguir charlando en un sitio con sombra.

En eso estaba, cuando vio como sus hijitos caían al agua sin saber nadar. Rápidamente fue en su auxilio y aunque otras criaturas querían ayudarlo, no era una labor fácil, debido a que tanto los renacuajos como el agua eran de color verde.

Desesperado el sapo se sumergió y fue sacando a cada una de sus crías. Lo malo fue que durante sus inmersiones golpeó varias veces con rocas puntiagudas, lo que hizo que su espalda se llenara de cicatrices circulares.

Cuando sanaron, éstas se transformaron en manchas de color oscuro. Aún y cuando hubo algunos animales que le ofrecieron quitárselas, éste se negó, ya que deseaba conservarlas como un recordatorio de lo que había pasado.

La leyenda dice que después de eso, los siguientes sapos que nacieron en aquel pantano, también tenían esas manchas y es por ello que hoy en día todos los sapos las tienen.