Cuento corto Asesinado en su consultorio

Cuento corto Asesinado en su consultorio

El médico Napoleón Zambrano fue encontrado muerto en su consultorio. Los detectives de la unidad especial de homicidios arribaron rápidamente y prohibieron el acceso a ese edificio mientras realizaban su investigación.

La cinta de vídeo estaba sin cortes y en ella únicamente se vio como la secretaria del doctor abandonó el despacho pasadas las 8:00 de la noche, mientras Zambrano continuó trabajando ahí, pues nunca se le vio salir.

Se descartó el suicidio, porque todo apuntaba a que había sufrido un fallo respiratorio, había algo que no concordaba.

Llamaron a expertos en informática, para poder ingresar a su ordenador y ver si en alguna conversación de su correo electrónico alguien lo había amenazado de muerte.

Los expertos que se dedicaron a recolectar la evidencia, la etiquetaron y la mandaron al laboratorio sin prestarle demasiada atención a las pruebas periciales, ya que en las instalaciones de la policía contaban con mejor equipo para analizarlas a detalle.

Entre las cosas que pudieron levantar del suelo, estaba una pulsera hecha con cinta adhesiva y que tenía un nombre escrito con pluma negra. El nombre era el de Tadeo Álvarez, sujeto que no aparecía en el archivo de pacientes del galeno Zambrano.

La policía dio a conocer el nombre del principal sospechoso y pronto se comenzaron a recibir reportes de gente que decía conocer a un sujeto con este mismo nombre. Sin embargo, como eso era sólo una prueba su potencial, no había manera de condenar a nadie a prisión, hasta encontrar más evidencia.

En eso estaban, cuando a uno de los forenses se le ocurrió comparar ese nombre con personas fallecidas que en algún momento hubieran estado vinculadas con el doctor Zambrano.

– “Hace poco leí cuentos cortos e historias sobrenaturales en los que decía que a veces los muertos cobran venganza”. Mencionó el patólogo.

Increíblemente, el nombre de Tadeo Álvarez apareció en la lista de fallecidos a causa de una negligencia médica.